Beethoven Planet

KAIZEN por etapas de aprendizaje.
BP es un programa de muestra y aprendizaje constante de la obra, principalmente para piano, de lo que se conoce como Beethoven, el sordo.

En realidad, es un proyecto relacionado con la Gestalt, y el disfrute del desarrollo de la interacción entre el sujeto y la música como formato de ser y existir en fenómeno sonoro.

Desde un piano desvencijado y desafinado por la humedad costera, se da cita el proceso pedagógico frente a la partitura, en plena interacción familiar. Es, ante todo, un proceso de aceptación de la preponderancia de los hechos y el flujo no censurado de la observación, sin plan o rumbo que dificulte el proceso mismo, donde el juicio humano no interfiere con la traducción de armonía hecha sonido.

Es entonces, el trabajo y el oficio, independiente de su demostración acabada, reflejo de un proceso de avance y templanza. No es ni céntrico, ni persuasivo, ni perfeccionista; el enfoque es mas bien el proceso, y el sujeto, sea ejecutor o auditor, un mero siervo que posibilita la acción del tiempo en este espacio psíquico, esta luna mutable reflejada en el gran oceano de la psique humana. El sol, en este caso, no es Beethoven, sino el sonido manifestado. Ludwig es el escribano, procesando su trabajo sobre sí y su condición como testigo fiel de lo humano y su sino, proyección, alquimia, gracia, animalidad, abstracción, desprendimiento de su propia figura sublimada.

read more

KAIZEN por etapas de aprendizaje.
BP es un programa de muestra y aprendizaje constante de la obra, principalmente para piano, de lo que se conoce como Beethoven, el sordo.

En realidad, es un proyecto relacionado con la Gestalt, y el disfrute del desarrollo de la interacción entre el sujeto y la música como formato de ser y existir en fenómeno sonoro.

Desde un piano desvencijado y desafinado por la humedad costera, se da cita el proceso pedagógico frente a la partitura, en plena interacción familiar. Es, ante todo, un proceso de aceptación de la preponderancia de los hechos y el flujo no censurado de la observación, sin plan o rumbo que dificulte el proceso mismo, donde el juicio humano no interfiere con la traducción de armonía hecha sonido.

Es entonces, el trabajo y el oficio, independiente de su demostración acabada, reflejo de un proceso de avance y templanza. No es ni céntrico, ni persuasivo, ni perfeccionista; el enfoque es mas bien el proceso, y el sujeto, sea ejecutor o auditor, un mero siervo que posibilita la acción del tiempo en este espacio psíquico, esta luna mutable reflejada en el gran oceano de la psique humana. El sol, en este caso, no es Beethoven, sino el sonido manifestado. Ludwig es el escribano, procesando su trabajo sobre sí y su condición como testigo fiel de lo humano y su sino, proyección, alquimia, gracia, animalidad, abstracción, desprendimiento de su propia figura sublimada.

Facebook